
Estas son cosas que le pasan a las viejas sagaletonas como yo. Bien hecho! ¿Quién me manda?
Yo me encontraba con una amiga (otra doña alborotada) en la cola para pre.pagar el ticket del estacionamiento. Mientras esperábamos nuestro turno, pasa caminando un hombre-evidentemente-gay-pero-que-estaba-bien-bueno. No se porque, pero las mujeres clausuramos ciertos límites y restricciones ante la presencia de la homosexualidad masculina. Es por eso que no los buceamos sin censura ni disimulo. Aunque no podía verme, se que la expresión de mi cara era lo más parecido a la de un camionero, a golpe de 6 de la tarde, comiéndose con la mirada a cualquier cosa que tenga una falda, mientras se rasca la barriga.
Por supuesto, eso no es la parte vergonzosa de mi historia. Lo que yo no sabía era que a través de los vidrios me miraba el novio del sujeto en cuestión, a quien CLARAMENTE yo conocía. Apenas lo vi solo pensé en acercarme y saludar, pues no había hecho conexión entre él y el otro personaje. Entonces veo que me hace una seña: “te estoy viendo”. Hice sinapsis! Fuck, que vergüenza.
Me acerco a saludarlo, con el rabo entre las piernas y rogándole a Dios, Alá o cualquier deidad de turno, que no llegara el otro y mi bochorno se hiciera más grande.
-“Te vi buceándote a mi novio”
-“JAJAJA… Si, es que es bello” (Mentira, está bueno y tiene sendo culo)
Después vino toda esa paja protocolar y el up.date de la vida de cada uno. Finalmente pude escaparme y mi amiga y yo soltamos una carcajada infantil y nerviosa para cerrar con broche de oro y seguir causando una buena impresión.
Ser disimulada JAMÁS fue una de mis virtudes o capacidades. #FML